El documental explora la importancia de las tradiciones y la
creatividad en la vida de las comunidad Binnizá en el Istmo de Oaxaca. A través
de relatos transmitidos por generaciones y la expresión artística, la película
nos lleva a un viaje hacia el origen de las imágenes que forman parte del
imaginario colectivo. Se destaca la relevancia de la creatividad como un escudo
protector para preservar la identidad de las comunidades originarias. A lo
largo del metraje, los personajes se embarcan en un viaje que los lleva a
explorar su entorno y su arte, que se convierte en la manifestación viva de su
cultura. Al final, estas imágenes se convierten en pilares fundamentales que
definen la cultura y el pueblo, preservándola para las generaciones futuras. La
película muestra cómo el legado de Francisco Toledo y los antiguos Binnizá se
mantiene vivo formando así una herencia cultural para la comunidad actual.